Francisco Baranda y el caso del Plan Regulador de Renca: “El desarrollo urbano debe hacerse con claridad, diálogo y visión de largo plazo”

En un conversatorio digital con empresas socias de CIRPAN A.G. el experto analizó junto a las empresas el estado actual de la reconversión urbana. En la instancia se abordó uno de los temas más críticos para el desarrollo de la zona norte: la situación del Plan Regulador Comunal de Renca y sus implicancias para el sector industrial.

A tres años de la modificación del Plan Regulador Comunal de Renca, la incertidumbre persiste. ¿Qué pasará con las zonas industriales? ¿Hay espacio real para la reconversión urbana? Estas son algunas de las preguntas que hoy se hacen vecinos, empresarios y actores técnicos del territorio, en medio de un proceso aún sin resultados concretos.

Francisco Baranda, director de BRND Gestión Territorial y asesor de CIRPAN A.G ha sido una de las voces técnicas más activas en este debate. “Lo que nos preocupa no es solo lo que se dice, sino lo que no se ha hecho”, señala.

Reconversión urbana: una promesa aún en espera

En 2022, el municipio de Renca realizó una modificación a su plan regulador con una propuesta ambiciosa: reconvertir parte del borde oriente de la comuna –cercano a Ruta 5 y General Velásquez– de uso industrial a uso mixto (residencial y equipamiento), al tiempo que fortalecía la zona poniente (Américo Vespucio) como polo industrial.

Sin embargo, hasta hoy, “no hay planos claros, ni permisos ingresados en número significativo, ni certezas para quienes habitan y trabajan en estas zonas”, advierte Baranda.

“Se anunció una transformación territorial profunda, pero no se han dado las condiciones normativas ni técnicas para que ocurra. La industria inmobiliaria no puede avanzar con coeficientes de construcción tan bajos, y quienes tienen actividades industriales activas hoy, están limitados para crecer o regularizar”, agrega.

Riesgos para la productividad y la convivencia

Según el análisis de BRND, las zonas de reconversión albergan hoy a una gran cantidad de actividades industriales que, si bien pueden continuar operando, enfrentan limitaciones para ampliarse o remodelarse. Además, se proyectan nuevas vialidades y áreas verdes que, en algunos casos, atraviesan terrenos productivos o instalaciones educativas.

“Hay aperturas de calles que dividen galpones o zonas de carga. Algunas no tienen continuidad ni sentido urbano claro. Incluso se plantean parques de 30 metros de ancho en plena zona industrial, lo que puede terminar generando espacios poco usados o focos de inseguridad”, enfatiza Baranda.

Una oportunidad para corregir

A fines de 2024, el municipio adjudicó a la consultora Habiterra una nueva propuesta de modificación parcial del plan regulador. Este proceso se encuentra en fase de recopilación técnica y socialización con los actores del territorio.

“El momento para actuar es ahora”, dice Baranda. “El nuevo proceso abre la posibilidad de hacer observaciones formales, corregir propuestas que generan perjuicios, y construir una visión equilibrada entre desarrollo urbano, productividad y calidad de vida.”

Lo que está en juego

La reconversión territorial no es solo un tema técnico. Tiene impactos sociales, económicos y ambientales profundos. Como plantea Baranda, “no se trata solo de abrir calles o cambiar colores en un plano, sino de entender cómo ese cambio afecta el empleo, la seguridad, las inversiones y la convivencia urbana”.

En palabras del director de BRND, “para avanzar la planificación territorial debe ser clara, participativa y coherente con el presente y el futuro de quienes viven y producen en cada comuna”.